Y quería hacer poesía porque eso que le pasaba por dentro se sentía muy intenso, en un continuo fluir de pensamientos, sensaciones y experiencias. Un brote de energía que emanaba el latir de su corazón, y que ciertamente así como lo enloquecía, también lo paralizaba. La locura no es caos, sino quietud. Al igual claro que la paz. Porque debemos enloquecer, pero saber hacerlo, para encontrar paz. Su corazón estaba caótico. Había olvidado lo que se sentía que alguien le guste, de verdad. Y estaba tan demente aun que ni lo había logrado conseguir, que ya tenia miedo a perderlo. Aunque: acaso algún ¿otro se puede tener?.... ¿Qué quiero del otro? Tener o ser. Todo mi pensamiento, cuando se vuelve caótico. Cuando mi cuerpo vive experiencias sensoriales muy intensas, cuando algo del afuera se ordena, gusta. Es ahí donde deviene la cuestión del ser. Lo admito, me declaro un maldito obsesivo. ¿Quién soy? Y así como extralimito mi capacidad de análisis, me daño y me respondo de f...
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