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Mostrando entradas de septiembre, 2024
 Una vez más, en el camino de soltar. Que es la vida, en parte, sino perder. La perdida está ahí, apenas naces. Venis, sin elegirlo. A lidiar con un deseo de hijo que no te pertenece (y si) pero que no elegís.  Elegimos la vida, por sobre la muerte. Con el truco que la vida trae aún más muerte. Trae pérdidas. Dolores. Augurios de ruptura. De quiebre. Un deseo que es tuyo, pero que a la vez no te pertenece. Nacimiento, creación, desarrollo y muerte.  Hace unas dos semanas termine una relación. Una que duro un poco más de un año. Pero está vez, solo está vez, no termino tan mal. Porque pienso que quizá no fue una relación, sino que más bien me propuse encarnar un padre irreal que nunca fue, o más bien soy un loco que cree que a través del razocionicio puede acallar el dolor. Porque es eso, dolor. Eso que siento, solo eso. Y no puedo expulsarlo, porque no se cómo. Tomo otro trago de vino, fumo THC hasta quedar sin rumbo... ¿Para que? ¿Que es el fin? ¿Hay un fin sin muerte? L...
 Me compré una Turmalina negra. La limpie energéticamente con un hack de tiktok. Y como sabrán, mi lógica es insuperable. Mi capacidad de pensar en demasia siempre me caracterizo.  Hasta que un día dije, ya no más. Me cansé de ser el loco hombre de las ratas, porque comprendí que ese camino no llevaba a nada. Porque lo ví reflejado en mi padre y comprendí que no era mi camino. Entonces entendí que debía hacer algo con aquello que más propio me era. Que estaba en mi ADN, o como me gusta llamarle a mi, los restos de mi identificación paterna. Porque en el vacío del no ser, y en la carencia de significantes para aceptar que jamás podremos liberarnos de ese vacío, entendí que apropiarme de algo de ese padre y madre para SER era necesario, ahora, de grande solo tenía que convertirlo, digievolucionarlo.  Pensar es el retrato de padre, incrustado en mi cómo la duda de que desea papá, y que se volvió carne.  Pensar. Que gran problema si se vuelve enfermo. Somos pensamientos,...
 El tenía que hacer tiempo. Por esos momentos colgados que quedan sin actividad. La noche anterior había sido larga, el insomnio asomaba otra vez su demacrada cara. No podía leer, su cabeza no se lo permitia. Y había dos horas, ahí, muertas. Y como el clima era cálido decidió acercarse a una plaza a tomar algo de sol. Siempre le pareció divertido ver a la gente pasear, imaginar sus vidas. Una vez una profesora le había dicho que los psicólogos, todos, tienen algo de chismosos. Y quizá ahí, en el contemplar a los desconocidos él encontraba algo de aquello. Una sensación de paz bien inmbecil que solo puede proveerte el imaginar la vida de lo otro que no tienes interés en conocer. Hasta que sucedió... Algo que lo descolocó, y que aún no entiende muy bien que es.  Porque se sentó a comer, y un hombre se sentó cerca suyo y comenzó a llorar.  Que extraña sensación humana el llanto del otro, ¿no les parece? Saco un cuaderno de la mochila, intento escribir, quizá habrá llegado al...