El tenía que hacer tiempo. Por esos momentos colgados que quedan sin actividad. La noche anterior había sido larga, el insomnio asomaba otra vez su demacrada cara. No podía leer, su cabeza no se lo permitia. Y había dos horas, ahí, muertas. Y como el clima era cálido decidió acercarse a una plaza a tomar algo de sol. Siempre le pareció divertido ver a la gente pasear, imaginar sus vidas. Una vez una profesora le había dicho que los psicólogos, todos, tienen algo de chismosos. Y quizá ahí, en el contemplar a los desconocidos él encontraba algo de aquello. Una sensación de paz bien inmbecil que solo puede proveerte el imaginar la vida de lo otro que no tienes interés en conocer. Hasta que sucedió... Algo que lo descolocó, y que aún no entiende muy bien que es.
Porque se sentó a comer, y un hombre se sentó cerca suyo y comenzó a llorar.
Que extraña sensación humana el llanto del otro, ¿no les parece? Saco un cuaderno de la mochila, intento escribir, quizá habrá llegado al segundo renglón y de pronto, como si mil cosas sucedieran en su mente lloro...
No quiero llamarlo simple empatía, pero ese desconocido algo produjo en él, un inentendible sentimiento pero difícil de contener. Una lágrima. Y no estaba triste, para nada, pero aún así quiso llorar. Dos personas que ni siquiera habían cruzado mirada llorando, por lo mismo y a la vez no. Conectados desde el sentimiento mismo de la tortura.
Aún escucha sus sollozo escribiendo está tonta nota, y se conmueve. El llanto desgarrador que nace de una perdida se siente en el aire, aquellas situaciones que todo humano debe afrontar si está dispuesto a amar y perder. A sentir y padecer.
La imposibilidad de hacer nada, el vacío de querer hacerlo todo y saber que fracasará.
¿Que más cerca lo toca a él el sufrimiento humano, si quiere convertirlo hasta en su profesión, y aún así no puede ver llorar a alguien sin sentirlo en carne propia?
Secarse las lágrimas y seguir. Quizá sea solo eso. Volver a la vida imaginada dónde todo está bien. Dónde todo funciona. Dónde todo cierra, cuadra. Y sufrir... De a momentos sufrir.
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