Caos

 Claridad. Oscuridad. Todo es borroso, más si se trata de sentir. 

La emoción es más sencilla, es cuerpo. Un cuerpo que habla. En cambio, el sentimiento es por arto complejo. Porque ahí ya obra el significante, nuestra historia. Cómo nos enseñaron a percibir, cómo nos enseñaron a sentir. Que de todos esos sentimientos podían ser expresados, cuáles debían ser reprimidos. Y eso intoxica. 

Creo que me habría venido muy bien recibir algún tipo de orientación, en algun momento de mi vida, sobre mis sentimientos. Aprender como canalizarlos, no se. ¿Poder expresarlos? Si, eso. Pero no. Me ví más bien en la posición de guardarlos, intentar aniquilarlos y encajar. Uno siempre intenta encajar cuando el mundo es cruel. Y te terminas volviendo eso... Cruel. Cruel con quienes te rodean y cruel con vos mismo. Aquello de lo que debías no ser, pasa a ser. Vos. Algo de aquello te habita. Y como un virus comienza a infectar. 

Y no, no podía hablar de cómo me sentía. Con nadie. Entonces se volvía confuso. Sentir. Porque el sentimiento es dual. Y si, hay cosas que se que no me gustan y hay otras que me apasionan, pero solo unas pocas son bien claras. Con el paso del tiempo voy descubriendo, día a día, que otras cosas ya no quiero para mí y que otras si. Pero la mayoría sigue siendo confusa. 

Y de eso quiero meditar hoy. De aquellos sentimientos que si, son un dolor de cabeza porque aparecen dobles. Por una parte me generan placer, y por otra rechazo. Todo a la vez. En misma proporción. 

¿No les sucede? No quiero ser el único loco. Porque yo creo que esto es humanidad. Solo que algunas personas aún no lo percibieron. Los sentímientos pueden ser realmente contradictorios a veces. Y ahí es donde no se que hacer. La parálisis neurótica. Por una parte culpa, por otra deseo. Entonces me alejo y mas confusión aparece. 

Y mis vínculos están inmersos en este mar de caos. Porque así siento. Así me comporto. Así soy (ahora, no se después). Hoy algo me puede parecer maravilloso, al segundo caotico, al otro hermoso. Eso soy. Caos. 

Pero ¿Saben que aprendí hoy? Después de mucho mucho caos (si, no son, la verdad días fáciles para mí estos últimos) que cuando más quiero escapar a ese caos, es peor. Porque el problema esta en no aceptar el caos. Ahí la cago. Ahí hago mal las cosas. Ahí me destruyó y destruyó a los que me rodean. Eso aprendí. A no aceptar como me siento, cómo quiero vivir. Eso estaba mal. Pero eso soy. Y cuando el caos puede salir, deja de ser  caótico. Es simplemente... Vida.

Puede que hoy algo no me guste, puede que al otro día si. Puede que me hagas sentir desagrado, al otro momento puede que eso me guste. Puede que eso aparezca junto y hasta sea divertido. ¿Que carajos? Habrá gente que no lo juzge y lo viva conmigo, y habrá gente que se irá. ¿Que tiene de malo eso? ¿Agradarles? ¿Para que? 

Siempre me la quise pasar agrandandole a todos y ahí me perdía. Ya no quiero eso. ¿Y saben que? En ese caso encontré gente que no me juzgo, que no me miró mal, que me abrazo y me alojo. Pocas, pero las hay. Hay esperanza. Puedo vivir mi caos, aunque aún me de vergüenza. 

Porque si. Me averguenza ser un puto ser humano. Pero es lo que soy. 

Y si cada vez que ese caos no salga yo voy a tener que lidiar con los actos que si ahi no soy yo, porque mi estúpido ser no tolera sentir, entonces quiere cagarla, no. Cometí muchos errores ahí, en ese lugar. Ahora lo entiendo. Y mas que culparme (perdí a alguien que quería mucho por esto) quiero aprender. 

Mi caos es mío. Y es quien soy. Irá mejorando, aprendiendo, mutando. Pero es mi caos. Y ese caos es lo que soy. Y estoy harto, cansado, de intentar callarlo. 

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