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Mostrando entradas de enero, 2026

Amar

 Mucho de lo que me sucede hoy en día con mis vínculos amorosos me recuerda a mis padres. ¿Irónico no? Años de estudio en el tema y nunca lo supe. Nunca quise saberlo. Siempre lo calle. Y hoy, ante un corazón quebrado algo de eso resurge. O quizá solo son ideas. Torpes y absurdas ideas de quien soy. Aunque pienso que algo de verdad deben contener. Porque los recuerdos aparecen. Siempre aparecen.  Y vivi con una madre que hablaba mucho de ella y un padre que hablaba muy poco de él. Un misterio y un abrumador mensaje. ¿Cómo combinar? No sé. Aún me lo preguntó.  En mi infancia solo escuché a mi madre quejarse de mi padre. Eran más quejas que sonidos de amor. Errores de aquel tipo que te habria procreado. Hoy lo entiendo, o quizá un poco, que solo quería hablar con alguien y yo era ese recipiente. Que no debería haberlo hecho, claro que no. Yo era, no solo un niño, sino que ese del que hablaba era mi padre. Un enigma para mí. Pero eso lo entendí de grande. De chico solo podía...

Caos

 Claridad. Oscuridad. Todo es borroso, más si se trata de sentir.  La emoción es más sencilla, es cuerpo. Un cuerpo que habla. En cambio, el sentimiento es por arto complejo. Porque ahí ya obra el significante, nuestra historia. Cómo nos enseñaron a percibir, cómo nos enseñaron a sentir. Que de todos esos sentimientos podían ser expresados, cuáles debían ser reprimidos. Y eso intoxica.  Creo que me habría venido muy bien recibir algún tipo de orientación, en algun momento de mi vida, sobre mis sentimientos. Aprender como canalizarlos, no se. ¿Poder expresarlos? Si, eso. Pero no. Me ví más bien en la posición de guardarlos, intentar aniquilarlos y encajar. Uno siempre intenta encajar cuando el mundo es cruel. Y te terminas volviendo eso... Cruel. Cruel con quienes te rodean y cruel con vos mismo. Aquello de lo que debías no ser, pasa a ser. Vos. Algo de aquello te habita. Y como un virus comienza a infectar.  Y no, no podía hablar de cómo me sentía. Con nadie. Entonce...