Me compré una Turmalina negra. La limpie energéticamente con un hack de tiktok. Y como sabrán, mi lógica es insuperable. Mi capacidad de pensar en demasia siempre me caracterizo.
Hasta que un día dije, ya no más. Me cansé de ser el loco hombre de las ratas, porque comprendí que ese camino no llevaba a nada. Porque lo ví reflejado en mi padre y comprendí que no era mi camino.
Entonces entendí que debía hacer algo con aquello que más propio me era. Que estaba en mi ADN, o como me gusta llamarle a mi, los restos de mi identificación paterna. Porque en el vacío del no ser, y en la carencia de significantes para aceptar que jamás podremos liberarnos de ese vacío, entendí que apropiarme de algo de ese padre y madre para SER era necesario, ahora, de grande solo tenía que convertirlo, digievolucionarlo.
Pensar es el retrato de padre, incrustado en mi cómo la duda de que desea papá, y que se volvió carne.
Pensar. Que gran problema si se vuelve enfermo. Somos pensamientos, somos habla. Somos palabras. De eso no cabe duda. Cómo convivie con el deseo entonces? En el mundo caótico de la palabra vacía, del sin sentido, del enloquecimiento y la falta de representantes en nuestra sociedad?
¿Acaso la palabra no podía ser canalizada? ¿Acaso Freud no fue el que autorizó a la sublimación como medio para escapar del martirio de la neurosis?
Entonces entendí que mi loco pensamiento podía regalarme una cura. Una salvación, un salvavidas. Y era, solo... Cuando lo requería. Ahí donde había que pensar, pensar. Y solo eso. Pero eso requiere solo una cosa. Una difícil. Dura. Y es no pensar....
Que simple la hago, pero debemos encontrar lugares donde no pensar. Y ahí, en las energías encuentro algo de eso.
Porque si, pienso. Pienso porque me la compro ahora, y digo necesitaría. Pero también no pienso, porque suelto al "tema energético" la valentía, la gracia. La Turmalina tiene la propiedad de aborser la energía negativa y expulsarla al suelo. La mía, mi propia energía. La que producto pensando de más. La que brota con mis pensamientos intensivos, o aquellos bien locos que me convencen de que no soy suficiente. Que me aplastan y me enfrentan a mis peores demonios.
Rupaul lo dijo, nunca dejaras de escucharlos, solo que debes llenarlos con más pensamientos, unos buenos, reconfortantes, amigables. Y eso hago. Turmalina, llévate esos. Porque el úniverso, aunque sigo sin entenderlo, sigue siendo energía. Energía que producimos. Freud y su teoría es energía. El cerebro es energía, neuronas que la transmiten. Energía, eso somos.
Pensar, en su justa medida. Convertirla en palabras, sublimarla. Eso que hago acá. Un loco, soy eso. Pero uno que quiero vivir. Una locura que merece ser vivida como tal
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