26 de diciembre de 2018. Ya acabo ese ritual al que llamamos
navidad. Esa festividad donde la familia se reúne, come muchísimo y celebra. No
tengo una gran familia, y hablo de números. Están mis padres, mi hermana, mis
abuelos, mis dos tías y mis tres primos. Casi siempre somos los mismos. O al
menos no para mí, mi familia ya no está…
Esta fecha siempre fue… “especial” para mí. Tal vez por las
historias que se cuentan de ella. En mi
niñez importaba mucho la llegada de Papa Noel. Y no por sus regalos, sino por la
alegría de creer en ese ser fantástico que venia a sacarme una sonrisa cuando
sus presentes aparecían “mágicamente” debajo del árbol. Hasta armar ese último generaba
en mí una felicidad enorme: el gran día se acerca. Navidad no es sinónimo de
fiesta cristiana (poco me importaba la verdad) sino de algo mas grande e
importante. Navidad para mi es asombro, júbilo, es familia. Tal vez todos los
años era lo mismo, y así me gustaba. Todas las navidades miraba el cielo
esperando ver a ese gordo rojo sobre sus renos (y una vez hasta lo vi).
Magia para mi es sinónimo de creer. El mundo fantástico al
que todos quisiéramos pertenecer. Magia es poder volar con la imaginación, y
viajar a todas partes.
Con los años mi idea de magia fue cambiando. Paso de “tener
poderes” a imaginar y crear. Porque todo eso que creamos en algún momento fue
la idea de un “mago”. Un mago no se conforma con los límites, siempre quiere más.
Con el tiempo comprendí que esa magia no era tan “real”. Que
Papa Noel no existía, y que eran los mayores los que nos inventaban ese mundo,
para vernos felices. ¿Saben? Al principio, cuando me entere de la nefasta noticia,
me enoje mucho. Aquel ser tan maravilloso no existía. Y llore. Fue doloroso
perderlo. Hoy ya lo entiendo de otra manera: esa magia si era real, porque había
alguien que la hizo posible. Esa familia tan chiquita que tenia se pasaba días buscando
un regalo especial. Nunca fue cualquier cosa. Ellos eran los que se encargaban
de esconder los regalos para que no los pueda ver y que la idea del mágico viejo
siga ahí. Se preocupaban de engañarme y llevarme lejos del árbol (y eso que yo
cada 5 minutos revisaba) para colocar los presentes sin que yo me percatara de
eso. Era magia. Y la magia solo es posible si hay magos que sepan como
manipularla. La magia son historias que se cuentan de esos días del pasado.
Magia es y será navidad para mí. Porque hoy ya no hay sorpresa, pero si hay
familia. Esa chiquitita de la que hable arriba. Esa que te abraza fuerte a las
12 luego del brindis, con la que te quedas por la noche hablando de cualquier
cosa. Esa familia que te cuida te protege y quiere lo mejor para vos. Magia también
es familia.
Esta navidad fue bastante rara para mí. Fue la primera vez
que no quería que llegue. Porque yo tenia una familia, una nueva, una mía, una
que había elegido. Y si, era chiquita, pero preciosa. Había un chico y una
gata. Ni yo me creía lo feliz que era con esa familia. Hasta se había sumado un
animal… jamás soñé con tener un animal a mi lado. Nunca había sentido empatía
por uno, y ahí estaba… hasta tenia una compañera de 4 patas.
En esta navidad me falto un abrazo. Un brindis. Un sentir la
magia juntos. Este año están casi todos los mismos, menos mi familia. Mi
familia es un desconocido, y un duelo que intento hacer con estas palabras, porque
no encontré mejor modo. ¿Cómo tan rápido tu mundo se desmorona? ¿Cómo pasas de tener
un compañero de vida a alguien con el que ni siquiera te mandas un mensaje de: “Feliz
navidad”?
Hasta hay días que me arrepiento de no haber tenido un novio
y si una familia. Porque al novio se lo descarta, a la familia no. Con la
familia se lucha y se sale adelante. Tal vez me equivoque. Tal vez mi familia
nunca llego, no la conocí. Tal vez mi familia sea yo solo, para siempre.
Mas allá de todo sigo intentando sonreír. Tal vez si perdí a
mi familia, pero revaloricé la que ya tenía. Ellos siguen ahí, y lo estarán siempre.
Ante las perdidas nos hacemos mas fuertes, y lo viejo cobra mayor potencia.
Di muchos abrazos luego del brindis de este año. De esos
fuertes. Y me feliz.
Feliz navidad.
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