Me agobia pensar. Hacerlo tanto.
Y no hablo del pensar corriente, sino ese que te lleva a
intentar analizar TODO. Acaso ¿La cabeza
en algún momento se marchita?
Tal vez por eso escribo. Porque escribiendo las ideas
encuentran un canal.
Porque la condena de mi pensar me lleva a perder la espontaneidad
(una que esta en planes de recuperarse) esa que recupero al escribir.
Y a veces tal vez no se entienda lo que digo. Me cuesta
mirar atrás y poder enfrentar mis miedos. Es que cada palabra aquí se siente en
el momento.
¿El arte no es eso? ¿Sentimiento puro, en el momento, aquí y
ahora, proyectado al afuera?
Puede gustar, o no. De las criticas se aprende. Busco cierta
aceptación escribiendo un blog. Aunque ¿Qué experiencia humana no busca ser
compartida?
Muchas preguntas. Pocas respuestas. Quizá no todas la tengan,
tengo que empezar a entender. No solo este arte alcanza para dejarme fluir.
La vida como movimiento. Mi falta como deseo.
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