Claridad. Oscuridad. Todo es borroso, más si se trata de sentir. La emoción es más sencilla, es cuerpo. Un cuerpo que habla. En cambio, el sentimiento es por arto complejo. Porque ahí ya obra el significante, nuestra historia. Cómo nos enseñaron a percibir, cómo nos enseñaron a sentir. Que de todos esos sentimientos podían ser expresados, cuáles debían ser reprimidos. Y eso intoxica. Creo que me habría venido muy bien recibir algún tipo de orientación, en algun momento de mi vida, sobre mis sentimientos. Aprender como canalizarlos, no se. ¿Poder expresarlos? Si, eso. Pero no. Me ví más bien en la posición de guardarlos, intentar aniquilarlos y encajar. Uno siempre intenta encajar cuando el mundo es cruel. Y te terminas volviendo eso... Cruel. Cruel con quienes te rodean y cruel con vos mismo. Aquello de lo que debías no ser, pasa a ser. Vos. Algo de aquello te habita. Y como un virus comienza a infectar. Y no, no podía hablar de cómo me sentía. Con nadie. Entonce...
A veces me encuentro llorando sin razón aparente. Porque en mi corazón todo se vive intensamente. Tuve un novio que se sorprendia y hasta me burlaba de que lloraba con cada película que veíamos juntos. Porque si, eso soy. Alguien que vive las emociones con pasión. Alguien que rie con pasión. Alguien que llora con pasión. Drama Queen dirán. Toda mi vida fue una historia de ternura y de amor. Pero pase toda mi infancia rechazando eso. Porque sentir era de puto. Y ser puto estaba mal, entonces sentir estaba mal. ¿Cómo sobrevivir en un mundo que te dice que es de hombre no sentir, cuando vos sentís todo tan intenso? No sé puede. Entonces me oculte. Empecé a tener vínculos donde contar sobre mis sentimientos era paso descartado. Y todo ahí fallaba. Salía mal. Se rompían. Migajas de otros que deje atrás. Buena gente, pero que no funciono. En mi adultez conocí personas con la que podía confesar mis sentimientos. Pero aún venía chipiado con los vestigios de mi niñez. Y la Cage. Much...
¿Por qué será que la mayoría del arte nace del dolor? Porque quizá, la angustia es el mayor motor de la palabra. Porque necesitamos la palabra para simbolizar. Y aquello que nos duele se resiste a eso. Romper con la estructura requiere re- equilibrio. Por eso quizá la mayoría de mi poesía este rota. Es un corazón dañado que solo quiere un poco de alivio y que lo encuentra, muchas veces, en la escritura. Soltar aquello que corrompe, que daña. Pero hoy no quiero otra historia triste y sin final. Una que los haga reflexionar (aunque quizá está lo logre) sino una que se aleje de mí pasión por lo tragico, lo mediocre, lo absurdo, lo oscuro, lo lúgubre. El terror de ser un puto neurótico, que le sumas interseccionalidades y no sabes que hacer: pobre, gay. Solo me quedo ser medio hegemónico por nacer con una linda sonrisa y ser (semi) blanco. Porque me enamore. Y mucho me enamoré. Me volvi loco en el amor. Y jamás, JAMAS me había sentido así. Nunca. Es la primera vez qu...
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