Y quizá, por un tiempo creyó que podía volver a amar. Porque conoció a alguien, se besaron y todo fue bonito. Y volvió a recordar aquellas mariposas, una vez mas. Pero siguieron conociéndose y el vacío no se iba. Aunque insistía en recorrer ese cuerpo perfecto, aun sentía aquella necesidad imperiosa de otra cosa, un hoyo en el medio del corazón que no se esfumaba. No compares, se dijo. Porque comparar hace mal, no esta nada bien. Y entendió que si comparaba todo ese amor que había recibido, y que había perdido por ser idiota, nadie lo igualaría. Porque seguía amando a aquel al que había lastimado tanto que había decidido partir.
¿Sabes? Cuando uno pierde a alguien muy especial, el mundo se desmorona. Y el tiempo pasa, y vuelves a reconstruir ese universo triste y destrozado. Y se puede, claro que se puede. Vuelves a sonreír, a mirar al frente con la cabeza erguida. El color vuelve a tu vida. Y es en ese entonces donde sientes que puedes decir: volveré a conocer a alguien, quiero amar y sentirme amado...
No se si aun el pasado aun no tramitado azota mi presente, o que quizá nadie podrá hacerme sentir eso que tu, puerco, me producías en el cuerpo. Porque ahí lo siento, en la piel. Mi cuerpo pide tus caricias, una vez mas. Porque esas caricias podía recibirlas de otro, pero jamás serian iguales, porque aun lo amaba, y creía que jamás dejaría de hacerlo.
Nadie lo volvió a mirar con esos ojos de loco enamorado... y el nunca mas pudo volver a mirar a alguien, quien sea, con esos mismos ojos. El verdadero amor es el primero, el resto solo se vuelve el tapón de esa falta. Porque quizá ese primer amor no era correspondido, eso lo sabia muy bien, le había costado mucho tiempo entenderlo, pero aun lo sentía verdadero, vivo. Y aunque ya no lo buscaría mas, deseaba que, por unos instantes, aunque sean unos segundos, el lo recordara, pero no cualquier recuerdo, esos lindos y llenos de vida. Esos en los que nos mirábamos y se detenía el tiempo y que no importaba que sucediera a nuestro alrededor, donde éramos plenos. Solo quería que recuerde, aunque sea por un momento.... porque deseaba que sonriera. Esa sonrisa que lo enamoro alguna vez. Que lo hizo sentir TODO. Que permitía que el mundo gire.
Quizá solo anhelaba esa sonrisa, verla una vez mas. Llenarse de ella. Quizá solo quería que el sea feliz. Solo eso.
¿Sabes? Cuando uno pierde a alguien muy especial, el mundo se desmorona. Y el tiempo pasa, y vuelves a reconstruir ese universo triste y destrozado. Y se puede, claro que se puede. Vuelves a sonreír, a mirar al frente con la cabeza erguida. El color vuelve a tu vida. Y es en ese entonces donde sientes que puedes decir: volveré a conocer a alguien, quiero amar y sentirme amado...
No se si aun el pasado aun no tramitado azota mi presente, o que quizá nadie podrá hacerme sentir eso que tu, puerco, me producías en el cuerpo. Porque ahí lo siento, en la piel. Mi cuerpo pide tus caricias, una vez mas. Porque esas caricias podía recibirlas de otro, pero jamás serian iguales, porque aun lo amaba, y creía que jamás dejaría de hacerlo.
Nadie lo volvió a mirar con esos ojos de loco enamorado... y el nunca mas pudo volver a mirar a alguien, quien sea, con esos mismos ojos. El verdadero amor es el primero, el resto solo se vuelve el tapón de esa falta. Porque quizá ese primer amor no era correspondido, eso lo sabia muy bien, le había costado mucho tiempo entenderlo, pero aun lo sentía verdadero, vivo. Y aunque ya no lo buscaría mas, deseaba que, por unos instantes, aunque sean unos segundos, el lo recordara, pero no cualquier recuerdo, esos lindos y llenos de vida. Esos en los que nos mirábamos y se detenía el tiempo y que no importaba que sucediera a nuestro alrededor, donde éramos plenos. Solo quería que recuerde, aunque sea por un momento.... porque deseaba que sonriera. Esa sonrisa que lo enamoro alguna vez. Que lo hizo sentir TODO. Que permitía que el mundo gire.
Quizá solo anhelaba esa sonrisa, verla una vez mas. Llenarse de ella. Quizá solo quería que el sea feliz. Solo eso.
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