Un ruido constante, al que no le puedes escapar pues vive dentro tuyo. Un incesante murmullo de voces que él le llamaba "probabilidades". Porque la realidad esta llena de estas. Miles y miles de posibles cosas pueden suceder como consecuencia de tus actos. Aunque eso trae un problema...
Cuando las voces se vuelven gritos, cuando el sonido nunca deja de crecer, sólo quieres que paren. Y entonces te paralizas. Sientes como tus palpitaciones se detienen, pues esas voces se vuelven enredaderas que aprietan tu corazón tan fuerte que ya nada puede hacerlo sonar.
El devenir inherente al hombre se vuelve estático, la vida se torna muerte, el alma desciende a su propio infierno.



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