COVID 19

 La muerte golpea nuestras puertas, o mejor dicho las cierra. Nos recluye, nos aloca. Nos invita una vez mas a perder la cabeza. Esta vez nos dio tiempo, mucho tiempo... ya van varios meses, y aun sigo sin poder entender porque ninguno se detuvo a pensar, solo un poco y a analizar que nos pasaba. 

Covid 19. Ahí, en la puerta de siglo. Un tiempo para nuevos encuentros y desencuentros. ¿Ya no están cansados de hablar de cuarentena? ¿De enfermedades de las que nos creemos médicos, científicos? ¿No estamos artos de que nos vuelvan a controlar con miedo? 

Pospuse mucho escribir una entrada sobre "la enfermedad". Quizá porque primero quería apreciar el caos, y descontrol que esta generaba, porque debo confesarles que me parece sumamente divertido eso. Llamenme cruel, indiferente, poco empático. La humanidad esta podrida, vacía, desprovista de sentido en muchos, demasiados otros lugares, y no íbamos a vivenciar esta pandemia desde otro lugar que no es el que conocemos. 

¿Qué tan real es el Covid 19? Que complejo. ¿Esta enfermo solo el positivo? O quizá es mucho mas amplio, y nos invita a reveer una vez mas eso que llamamos salud. ¿A quien realmente mata este virus? ¿Solo al infectado? En verdad son miles de preguntas, y pocas respuestas. Porque vi enloquecer a muchas personas, demasiadas en estos últimos meses. La muerte esta ahí, desde que nacemos. Lo vivo retorna en algún momento a la inercia, solo juega con nosotros. ¿Cómo elegimos pasar ese tiempo?

Poco se sabe del virus en si mismo. En la era de la comunicación rápida, estamos bastante desinformados. Porque una vez mas la realidad no es sino una experiencia subjetiva. Que elegimos creer, que puede procesar como cierto nuestro cerebro, nuestra mente. Y ahí estamos, otra vez parados al borde del abismo, negándole al deseo un cause. Complicando una vez mas las cosas. 

El virus genero una grieta, o mejor dicho nos dio una excusa para agrandarla. Porque la falla no esta ahi, sino que esta en nosotros, en nuestra incapacidad de crear una realidad que no sea binomica: ser y no ser. No se puede pensar en otra cosa, y en ese espacio se ubica algo de lo no ubicable: el sinsentido. 

¿Por que no cerraron la frontera antes? Quizá a alguien beneficiaba todo este caos. Porque claro, hay muchos que salieron ganando aquí. ¿Ustedes saben cuanto incremento su fortuna millonaria el dueño de Mercado Libre? Y este es solo un ejemplo. La pandemia nos obliga a pasar casi todo nuestro tiempo frente a un dispositivo, y como los humanos somos seres sociales, toda nuestra realidad, todo lo que pensamos y decimos fue visto por alguien. El filtro de cada una de nuestras interacciones sociales era nada mas y nada menos que unos pocos, que utilizaran toda la información que les regalamos para usarlas en nuestra contra: volvernos mas y mas adictos a una realidad digitalizada. Porque de pronto nos vimos obligados a ser a través de la maquina, dandole la posibilidad a un gran algoritmo de saber cada cosa que hacíamos. 

Se esfuman los cuerpos. La realidad se desdibuja. El miedo nos paraliza, nos enloquece. Nos obliga a odiar al otro que no se cuida, porque no me cuida. La legalidad vuelve a fallar, una vez mas en un pais tercermundista que requiere de ese caos, para que los grandes paises prosperen. Vuelven una vez mas a intentar aniquilar nuestra propia cultura, intentando convencernos de que nuestras raíces están marchitas, y que solo nos queda fantasear con vivir en europa o EEUU. Vuelve a repetirse el ciclo, desde la comodidad de nuestro hogar. 

Olvidamos que podíamos morir de otra cosa que no sea de coronavirus, ya otra cosa no importaba. Los comportamientos compulsivos se duplicaron, las tazas de suicidio crecieron. ¿Alguno de ustedes intento asistir a un hospital por otra razón que no sea una estúpida gripe? No lo hagan, morirán en la puerta de la guardia. Si no tenes fiebre, correte y deja trabajar. No importa si te estas desangrando, si en una mano tenes un órgano que se te acaba de salir del cuerpo por miles de millones de otras razones: porque morir podemos hacerlo de mil formas, pero hoy no esta de moda. 

Yo fui Covid positivo, y lo único que no me dejo hacer fue comer helado. Porque perdí la capacidad de sentir gusto. Solo eso... y aun así vivo las consecuencias del: no te cuidaste, ¿Quién crees que te contagio? Vamos a lincharlo. De seguro te quedaron secuelas. Porque no alcanzo con aislarme, sino que atrás siguió la tortura. 

Escuche a ya varias personas justificar sus gravisimas formas de existir como consecuencias de haber tenido COVID. Me duele la espalda, como si fuera un virus muscular.... No bebe, es porque te la pasas en una posicion encorbada las 20 horas que estas despierto. Porque dormis mal, porque sufris de estres, porque comes mal, porque no sos feliz. El covid no causo años de desgaste corporal y malos habitos: el covid se fue, el idiota sos vos. 

Y si, me siento un poco enojado, casi indignado. E intento calmar algo de esas penas prestando un oído. Pero no puedo quedar ajeno al desastre mundial. Me atraviesa, y también me enloquece. El espíritu critico que me caracteriza no alcanza para apaciguar a esta sociedad enferma, mediocre, y vacía. 

Mientras algunos compran varios litros de alcohol para llevarse a sus vacaciones con "protocolo" otros perdieron su trabajo, y quedaron en la indigencia a causa de políticas publicas desastrosas. 

Una enfermedad que no tiene cura: la humanidad. Una que sigo admirando, porque a mi este caos me hace querer vivirlo. Destrúyanse, yo preparo pochoclo. 

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