Cita
Acaso ¿construimos los vínculos? ¿O simplemente son algo que surgen de la nada, de la magia del encuentro con un otro destinado a ser? ¿Podemos aprender a relacionarnos? O tan solo debemos dejarnos llevar y que el tiempo y las situaciones nos dejen "hacer clic" con ese alguien especial.
Porque esto viene de muy atrás, de allá lejos. Sigo sintiendo miedo al vincularme con las personas, con el mundo. Porque nunca pude ser yo, pues estaba mal lo que me gustaba o estaba mal la forma en la que quería ver el mundo, y sin poder adaptarme solo me quedo vivir en soledad.
Aunque pasa el tiempo, y quieres, necesitas, anhelas crear vínculos. Entonces salís de tu zona de confort con la esperanza de que quizá encuentres con quien compartir-te. Pero se vuelve difícil, y mas con temas "románticos"
Hace mas de un año decidí detener mi búsqueda por el amor. Y hablo de búsqueda porque elegí no volver a vincularme sexoafectivamente con alguien. ¿Por que? Es difícil saberlo. Un sin fin de relaciones que no funcionaron, un mil y un intentos de encontrar alguien con quien ser feliz, terminaban en fracasos y perdida de la esperanza. La tendencia a vincularme con los mismos sujetos, la misma matriz emocional. Entonces me dije a mi mismo que quizá era yo el problema (sin entender muy bien que era) y anule toda posibilidad de encuentro. Entendí que quizá por falta de amor propio, terminaba generando lazos superfluos y vacíos, en donde el único protagonista era el otro (y quedarme cómodo en ese lugar).
No son buenos tiempos para mi, hace bastante tiempo. No es solo en el amor el problema, sino que es general. Mi estado anímico no se recupera, o lo hace de a pasos muy pequeños como para decir: me siento bien. Y aunque avance, y puedo comenzar a reir y disfrutar de ciertos momentos, aun me siento fatigado, agobiado, con un deseo destruido.
Al modo mas literal, me dije a mi mismo que no quería estar así. Quiero y me siento alguien que tiene algo bueno para dar. La felicidad no tocaría a la puerta, tenia que buscarla. Estoy cansado de estar triste, y aunque pensé que el coraje había abandonado mi cuerpo, intente salir al mundo con la esperanza de que algo cambie. Ser otra cosa de la que venia siendo. Pero fracaso.
Hace unas semanas tuve una cita. Nos conocimos por esas aplicaciones bizarras de búsqueda de personas. Me puse lo mas lindo que pude, compre un vino y un chocolate, y fui a su casa. No digo que la haya pasado mal, o al menos hasta ese momento pensaba que iba todo bien. No me sentía completamente cómodo, había algo en mi que se imponía como limite, pero entendí que quizá eran los nervios de la primera vez con ese alguien. Miramos tele, nos reímos, hablamos de frivolidades... lo usual supongo en una cita. Siempre intentando ser esa versión positiva de mi, mostrarme fuerte, divertido, emocionante. Pero fracaso, al otro día de la cita ya no volvió a hablarme. Intente acercarme y recibí la misma respuesta: frialdad. Pasaron los días y nunca mas apareció. Debo confesar que no me sentía totalmente a gusto en su presencia, porque mas allá de estar cómodo, no sentí que nuestras energías vayan a fluir, que su persona (o al menos lo que mostraba) me resulte atractivo. Así que poco me preocupe, y seguí con mi vida normal. No podía acertar a la primera, estaba oxidado.
Abrí otra app, también de citas. No entienden la ansiedad que genera esto de vincularse sin antes conocer en persona. Y aun así, las charlas se volvieron interesantes. Lo que veía en sus fotos me gustaba en demasiá, y su gran elocuencia me parecía aun mas atractiva. Y cometí el error de proyectar sentimientos erróneos, de dejar divagar mi cabeza en un: acá si es. Así que coordinamos para vernos, una salida un poco express de dos horas. Me prepare, e intente ahuyentar los miedos y la presión que generaban esas ideas tontas con las que había fantaseado. Hace mucho tiempo que no estaba nervioso frente a un encuentro a ciegas. Entonces lo vi, y ese impacto que me habían generado sus fotos se multiplico. Me atraía mucho mas de lo que podía imaginar. Entonces lo salude algo incomodo y me invito a ir a un bar. Intentamos hacer lo clásico que se hace cuando dos personas se conocen: hablan de si, de sus intereses, intentan mostrarse tal cual son (como si eso fuera posible). Durante las dos horas no me sentí yo, había algo que no me cerraba, no de el sino mío. Sus chistes no me surgían impacto (pese a ser gracioso y tierno) y me limite a responder sus preguntas de la forma mas automática que encontré. Me sentí una especie de robot, duro y vacío que por dentro pensaba: quiero besar a este chico, quiero reír, ¿Por que no puedo? Toda esa magia que se había generado en nuestras conversaciones, de mi parte se esfumo, me quede bloqueado, solido, sin vida. Limitándome a existir, no a ser y sentir. Entonces la cita termino, se hizo tarde y cada uno dijo de irnos del lugar. Me pregunto como había llegado, y entendí que ese será su ultimo mensaje, lo intuyo. Había saboteado aquel primer encuentro con alguien que podía llegar a agradarme compartir y conocer. Porque quizá no le guste, pues eso aquí no se si es tan importante, puede pasar. Lo que aquí me duele es que yo me negué a conectar. Y desde ahí, desde ese lugar es donde surgen los interrogantes de este post.
Conectar, que hermosa palabra. Mis años de estudio humano me hicieron entender que no hay sujeto aislado, sino que siempre somos en conexión con otros, ahora bien ¿Por que es tan difícil conectar? ¿Por que frente a la presencia de un chico lindo y simpático que te hace sentir bien, busque anular lo mas que pude mi persona? ¿A que le tenés miedo?
Y mas que un interrogante, surge una verdad que duele, porque es mas sencillo evitar sentir a que el corazón vuelta a romperse. Porque fue mas cómodo sabotear al chico lindo, que poder ser yo y vincularme sanamente con alguien y que eso en algún momento pueda lastimarme. Es mas fácil contar una cita fallida, un encuentro fugas que revuelve las entrañas del alma, a un vinculo real que puede romperse. Y ahí, en el fondo de mi corazón, esa pulsión masoquista se apodera junto a la sobreprotectora realidad: sentir duele. Y hoy envolverme en un caparazón fue mi salida. Ojala puedas ser libre joni, fue lindo conocerte. Pues este fracaso abre miles de preguntas y algunas respuestas. Tengo miedo, ahora ¿Qué hago?
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