Porque como poeta, me entrego al dolor. Ninguna historia ha sido contada con principios y desenlaces felices. Pues hay que pasar por la tormenta para conocer el sol. Inquieto corazón nunca dejes de latir, de presentarte vulnerable pues ello dibuja una vida, la tuya.
Caos
Claridad. Oscuridad. Todo es borroso, más si se trata de sentir. La emoción es más sencilla, es cuerpo. Un cuerpo que habla. En cambio, el sentimiento es por arto complejo. Porque ahí ya obra el significante, nuestra historia. Cómo nos enseñaron a percibir, cómo nos enseñaron a sentir. Que de todos esos sentimientos podían ser expresados, cuáles debían ser reprimidos. Y eso intoxica. Creo que me habría venido muy bien recibir algún tipo de orientación, en algun momento de mi vida, sobre mis sentimientos. Aprender como canalizarlos, no se. ¿Poder expresarlos? Si, eso. Pero no. Me ví más bien en la posición de guardarlos, intentar aniquilarlos y encajar. Uno siempre intenta encajar cuando el mundo es cruel. Y te terminas volviendo eso... Cruel. Cruel con quienes te rodean y cruel con vos mismo. Aquello de lo que debías no ser, pasa a ser. Vos. Algo de aquello te habita. Y como un virus comienza a infectar. Y no, no podía hablar de cómo me sentía. Con nadie. Entonce...
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