Hoy quiero comenzar con una pregunta, quizá simple y a la vez compleja, porque acaso ¿Puede uno contener su ilusión? Y hablo de dejar de proyectar, solo vivir el presente. Y no, me suena algo animal pero invoco al principio de realidad y pienso que hay algo en el aparato que puede realmente vivir una experiencia y estancarla... Pero también pienso que cuando el placer es grande uno quiere repetirlo, y ahí entra en juego la proyeccion de intentar repetir un deseo que ya se convirtió en improbable.
Y si, quizá me estoy volviendo muy teórico, poco realista. Quizá sea el fernet que acompaña este encuentro con la letra, quizá la agitación del corazón intenta encontrar encause sin rumbo a un agitado estado del alma que requiere simple tiempo para desaparecer.
¿Podemos controlar nuestras emociones? ¿Podemos no hacerlas fluir en el tiempo? ¿Detenerlas? ¿Olvidarlas? ¿Podemos , quizá dejar de idializar momentos románticos sin que ello nos haga daño? Porque quizá ahí nace el dolor, cuando uno siente cosas que no son del todo correspondidas, y se entrega al miedo. ¿Es quizá la respuesta la adnegacion? ¿Se puede lograr cómo ideal de vida?
¿Por qué el simple deseo de conocer a alguien se vuelve tan caótico? Pues claro, no lo sientes correspondido. Y ahí atacan la voces de tu cabeza que intentan frustrar cada uno de tus logros. Porque en si, mirándolo en retrospectiva pudiste intentar sentir algo, aunque sea un mínimo de ilusión por alguien, que aunque no resuelto hoy, se sintió bien en su momento. Y eso es un avance en tu carrera por encontrar una cierta estabilidad emocional. Digo, estoy vivo y esto siento, ¿Por qué culpabilizar al corazón? ¿Por qué volver a entregarse a la duda, al dolor?
Llevo vario tiempo pensando y creo que logré identificarme con cierto dolor. No cabe la posibilidad de pensarme en un lugar de paz, porque ahí estoy, buscando a otro chico que sabes, de entrada va a doler. Y vuelves una y otra vez a intentar algo que quizá no resulta el momento.
Hoy debo vivir este agetreado sinfín de pensamientos pecaminosos, para resultar un nuevo ser mañana. No volver a tropezar con una nueva piedra que reviste los ropajes de las viejas. Porque está claro que de la felicidad uno poco aprende y es el dolor el que nos hace fuertes.
Hoy vuelvo aquí, querido blog intentando entregarte un desconcierto que molesta pero que se pronto se volverá una fortaleza. Y aunque parezco débil, inmaduro, siento que en algún momento encontraré quien pueda ayudarme a potenciar cada herida, y vuelva las cicatrices simples caricias. O quizá el único que pueda hacerlo sea yo, y aún me falta recorrido.
Te invoco, mantra a calmar este corazón algo desecho, esperando que el paso del tiempo sea la cura a todo mal. Que esto que pasó me haga fuerte, más endeble en un futuro. Pero que por sobre todo, no vuelva a cerrar el corazón a vivir experiencias que puedan ser gratificantes.
Y aunque comencé con la idea de encontrarle razón a cerrar el corazón a vivir nuevas posibilidades, termino escribiendo que no alcanza con ello, no es lo que quiero. Y aunque quizá necesite aún sanar un tiempo remoto, emerjo mejor preparado para vivir la ilusión, quizá con mejor suerte.
No está mal estar abierto a conocer a alguien, está mal pensar que puedo vivir sin amor.
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