S barrado, losange, objeto a.
Y traigo esta formula a modo de juego, para divertirme, traducir a la risa eso que en el fondo se volvió descontento, desacierto.
Fantasma. Si, eso significa la fórmula. Y no, no hablaré del fantasma fundamental, sino del uso casi coloquial de la palabra.
Y retomo el concepto psicoanalítico porque ahí donde Lacan encuentra al fantasma también encuentra a la fantasía, y sin hasta quererlo saber, son ambas cosas las que se ponen en juego cuando sentís el ghosting que tu vínculo te hace.
Un montón de reflexiones me vienen a la cabeza. Hasta siento el karma sonando a la puerta. Las veces en las que alguien me dejó de gustar y no me atrevi a decirle: esto me pasa, esto siento. Y quizá por eso no te culpo, quizá tampoco yo tuve las cosas tan claras en ese momento y por eso preferí huir, silenciar, callar. Ahí donde yo se que conocía el poder de la palabra y sus silencios, me atrevi a la cobarde salida de no decir nada.
Cuánto duele, un montón. No importaba si esto no funcionaba, porque algo en mí lo sabía, conocía un desenlace faltal, lo esperaba. Entendía que tu corazón debía primero sanar, y lo entendí, pensando que podría manejarlo, que dándote tiempo y espacio, acompañándote, quizá me haría un lugar en tu vida, el que sea. Pero no basta, quizá porque yo fui un tonto que se enamoró de alguien que no debía, porque volví a caer en una ilusión fantástica en la que te ubique como objeto de mí deseo único, que soño con compartir más risas, charlas. Porque seguramente cometí errores, soy humano y las relaciones a veces pueden ser difíciles, sentir es difícil, asumir lo que nos pasa por dentro. Pero te sentí transparente, real. Ahí donde me enamoré de vos, no fue más que una ilusión de que podíamos hablar de esto, decirnos lo que nos pasaba.
Una vez use el término querer como posesión, h vos entendiste que yo te quería, cómo sentimiento. Me dijiste que vos también lo hacías, que te importaban mis sentimientos, que podíamos hablarlos. Y si, quizá aproveche la confusión, trage saliva y entendí que yo también te quería, y que cómo casualidad del destino un error se volvió un acierto.
Me vi envuelto a interpretar porque comenzaste a construir un muro entre nosotros, y no entendí por qué. Me vi llevado a razonar ahí donde no podía, para internar acallar algo de lo que me pasaba cuando cada día nos alejabamos más y más. Error, jamás fui bueno haciendo eso. Por eso hago tantas preguntas cuando alguien me cuenta algo de su vida, y aunque una vez me dijiste que eso te hacía sentir invadido, no era más que la intensión de poder entender algo de lo que tu corazón decía. No me justifico, estuvo mal. Lo está hasta ahora, que te escribo esto y aún no se que te pasa.
Y duele porque preferiste callar antes de decirme: esto me pasa, esto siento. Eze tus sentimientos no son correspondidos, tengo miedo, quiero estar solo, no me jodas. Lo que sea. Porque no tuviste la responsabilidad afectiva de entender que desde el otro lado también había una persona que siente, vive y le pasan cosas, y que no se puede dejar ninguna historia inconclusa, sin importar que tan confundidos estemos por dentro. Entiendo tus mambos, los que conozco y los que no, simplemente soñe con vincularme con alguien que me pueda ser sincero, aunque eso duela.
No te quería perder, hoy siento que es lo mejor. Y aunque aún requiero poder hablarte, preguntarte que te paso, darte un abrazo para seguir mí camino, se vuelve difícil.
Y si, esto me hizo crecer, me hizo entender un sin número de cosas sobre mí, sobre mis mambos, mis propios fantasmas. Que la ilusión del amor no es para cualquiera. Así que recojo los pedazos de este corazón maltrecho y salgo despedido a un tiempo en el que prefiero no volver a vincularme, por un tiempo.
Te quiero, y no importa dónde estés me llevo un recuerdo triste, aunque bello de quién sos. Nunca volveré a ver una sonrisa tan linda, y ojalá puedas sanar rápido y no volver a cometer estos desaciertos. Que crezcamos, cada uno por su lado.
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