Estamos enfermos de recuerdos. Algunos concientes y memorables, otros oscuros pero que se hacen presentes a su manera. Ahí donde aparece la conciencia, también aparece la posibilidad de deshacerse del solo presencia insesante y construir nuestro propio tiempo: un pasado perdido, un presente fugaz y un futuro incierto. Y en verdad pienso que más qué cualquier cosa somos pasado, somos recuerdo. El presente es aquí, y el futuro es demasiado inconcluso, porque así como es necesario permitirnos proyectar, es real que mañana puedo sufrir un paro cardíaco, que me atropeye un coche o simplemente dejar de respirar mientras duermo. El futuro no existe, solo es una ilusión que nos permite mantener la esperanza del presente ahí en pie. Solo somos pasado. Solo somos recuerdo. Solo somos aquello que perdimos. 

Hoy me encontre sin mucho que hacer, sin tareas programadas, sin personas despiertas a quienes hablarle, sin series que mirar o algún pasatiempo que podría hacerme distraer. Y quizá fui más bien arrastrado a vivir esta experiencia, pues ahora que lo pienso, algo podría haberme inventado. Pero no lo hice, y decidí sin hacerlo, a divagar en aquello que más conozco, mis propios recuerdos. Me vi envuelto una vez más a navegar en mí mente y revivir aquellas vivencias que me encantaría poder dejar atrás, pues debo confesarlo, cómo obsesivo este camino es realmente tortuoso. Lo se, pues evitando el deseo me encierro en mares de pensamientos que se agolpan sin detenerse y me envuelven en laberintos sin salida.... ¿Donde esta el ovillo de lana que me deje salir, que me deje escapar de la bestia inmortal que recorre mí ser en busca de destruir ese poco de esperanza que me queda?

Fue algo llamativo al principio entender que mis últimas relaciones (ya van varias) cumplen un patrón demasiado marcado para no tenerlo en cuenta. Un encuentro, dos, emoción desmezudada, promesas de un feliz por siempre, estamos enganchados, nos queremos, pum. Todo a la basura. Y todo esto en... ¿Uno o dos meses? Paso de hablarte todos los días, a intentar recoger trozos de corazón en un tiempo tan acotado, que ni me dio el tiempo para aprenderme tu nombre. ¿Que me pasa? Para luego ser lanzado a una vorágine de arrepentimiento, de insomio, con pensamientos incesantes que se agolpan en mí cabeza, torturandome. Y si ahí está el moustro, cada inicio de este intenso y pasajero amor es su comida, la gota de sangre derramada en la pileta del tiburón. ¿En qué punto yo no estoy buscando sentirme así? Mal. Inestable, sucio, incomprendido. Al parecer soy arrojado a buscar en la locura algún tipo de emoción negativa, imperfecta. 

Todos esos chicos, TODOS se presentaron desde un comienzo como un fracaso anunciado. Cada uno, a su manera tenía aquello que cualquier podría ver y que decía, a modo neon: acá no es. Y esos chicos me gritaban a la cara: vas a salir lastimado, y ni eso me hizo retroceder. ¿Hasta que punto yo me busque este dolor? ¿Por qué me siento atraído por hombres que se que van a salir corriendo apenas algo se complique, inmaduros emocionales, incapaces de expresarse, de construir vínculos? ¿Por qué yo me siento cómodo ahí? 

El amor que creemos merecer ¿Ese es el mío? Y aquí no me vuelvo invisible, porque el dolor ahí está. Es como si a modo de turtura, me encuentro atrás de alguien con la que jamás podré construir un vínculo, y al parecer saber eso es lo que motiva a mí deseo. A mayor red flag, más me gustan. Y me entrego a la intensidad pensando que podré sentir cosas lindas, que con el tiempo todo se arreglará, que será algo correspondido, para darme la cabeza bien fuerte contra una pared de concreto. Cuánto más duro veo el muro ahí delante, más rápido corro. 

A modo hipotético me preguntó, si conozco alguien lindo, sin red flag visible, sin mambos tan excéntricos, ¿Será que me podré entregar? Acaso con todo este murmullo de negatividad, ¿No será que me veré lanzado a correr, pues no siento que merezca vivir algo lindo con alguien?

Inmaduro corazón, torpe e insensato instinto. Ser masoquista, ¿En qué punto no estás en verdad enamorado del dolor? Y si, sea eso. Querer sufrir. Buscarlo. 


🎵A veces pienso en las cosas que no puedo olvidar. A veces me pongo triste y empiezo a llorar. A veces salgo a la calle para poder respirar. Pero lo único que quiero es estar mal

A veces te hago creer que me das igual. A veces intento verme pero me vuelvo a acercar. A veces quiero escucharme pero no me dejó hablar. Solo porque quiero verte una vez más. Y eso no está bien🎵

#comoquieresquetequiera #grex


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