Sobre paternar

 Me entrego aquí a poder reflexionar acerca del paternar. Y quizá solo sea influencia de una charla que tuve anoche, también porque hoy conocí a un padre muy amoroso que, sin pensarlo me hace ahora poner en mi cabeza la idea. ¿Que es paternar? ¿Que nos convierte en padres? 

Aquí les habla un chico gay que poco se intereso en el tema, o que quizá simplemente nunca se sentio ante la posibilidad de acceder a cierta idea de paternidad. Quizá por imposibilidad biológica, por no tener entre sus deseos una paternidad a un futuro cercano, o porque aun resuenan ciertos mambos que uno trae de pequeño. 

Mi primer encuentro con la paternidad fue con una amiga, mi mejor amiga, mi hermana (aunque el tiempo nos haya alejado). Mi querida Malena con la crecí, y que cada recuerdo de mi infancia ella ahí esta. Y llego la adultez, y Malena se puso de novia y quedo embaraza y decidió seguir adelante con ese embarazo. Cuando miedo sentí aquella vez que me lo contó, cuanta ansiedad, porque una de las personas que yo mas amaba, iba a tener un bebe. Con Malena lo compartíamos todo. Y si, es todo. Era mi vecina, pasábamos cada tarde de nuestra vida juntos. Yo me entere de papa noel, Malena se entero de papa noel. Yo tenia una idea, Malena la sabia. Y así, toda la infancia. Y por primera vez, ya no íbamos a poder compartir lo mismo: Malena es heterosexual e iba a paternar, yo no. Y ahí parte de mi elección sexual se puso en juego, entendí en ese momento que si elegía llevar la vida que quería también debía renunciar a eso. No iba a tener hijos, ni propiamente biológicos, ni iba a poder compartir esa paternidad con alguien mas. Y mas alla de todo lo que sufrí por haber sido un chico homosexual en los 90, quería seguir adelante con mi decisión, no podía cambiarla, no quería. Mi futuro seria, en ese momento, junto a una pareja hombre. Sin hijos. Entonces me resigne a esa idea, hasta diría que la hice propia. Acepte a modo de negación que no tendría hijos, y me convencí de que era lo que quería. Habia perdido una amiga porque su presencia me enfrentaba al deseo de paternar, su hermosa hija era algo que ya no podía compartir, porque sino me arriesgaba a perder todo el mundo de ideas que tuve que construir para liberarme de la idea de paternar. 

Creci en los 90. En un pais subdesarrolado. Mi primer encuentro con la sexualidad homosexual fue en segundo grado, cuando vi a un compañero que me gustaba, me acerque y le di un beso. Y si, aunque fue un juego, algo en mi sabia que eso era lo que deseaba, aunque estaba mal. Primero porque no fue consentido y segundo el problema que eso trajo: una charla de 2 horas con un adulto que me dejo entender que eso estaba mal, que no debía hacer eso. No pedir consentimiento, sino besar a un chico. Estaba prohibido aquello que deseaba. A mi me debían gustar las chicas. Y así pasaron los años, y tuve que cerrarme para proteger. No había nadie que yo le pudiese contar que me pasaba, ningún adulto podría entenderme, ningún par podía hacerlo. Y miraba la tele, y los únicos referentes homosexuales con los que me podía llegar a identificar eran hombres hiperamanerados o tristes y decadentes. No quería ser ellos, la expresión de mi femineidad no me molesta, pero yo no era eso. Ni tampoco quería quedar solo, muerto muy joven. No había forma de vivir una homosexualidad sana, de formar una familia, de construir lazos puros. Solo podías ser un ser repugnante, que hacia reír a los heterosexuales, y te condenaba a vagar solo, triste.  

En un mes, si es que todo se da como quiero que se de, voy a arrancar a trabajar como acompañante con un niño que tiene dos papas. Si, dos papas. Hasta mis 30 años esa idea de paternar de a dos, entre dos hombres, solo podía ser imaginada. Hoy la vivo de cerca. Cuando crecí y entendí que podía vivir y formar una pareja y que el mundo no tenia porque meterse y que, así como iba a haber personas que me rechacen, también habría personas que me quieran. Que podía construir vínculos sanos, que podía amar y ser amado. Que una familia podía ser de dos hombres y un gato (si, tenia que haber un gato). Y fue lo que me permitió el sueño, quizá porque con la única pareja que tuve nunca surgió hablar de paternar, porque nunca estuvo ahí el deseo. Yo lo había resignado hace mucho, el no lo se. Pero jamas se hablo, ni importaba eso. Podía pensarme poseyendo una familia, pero sin hijos. 

Hoy pude hablar con un papa maravilloso, que me dejo pensando sobre el deseo de tener un hijo. Me permitió pensar y reflexionar sobre aquellos muros que yo construí hace mucho, y que quizá en algún momento pueda derrumbar. Se puede amar a otro ser humano y construir una idea de papa, mas allá de quien sos o que te gusta. Y no, no tengo el deseo, no ahora. Pero quizá en un futuro yo también pueda acercarme a ser algo de lo que este papa me demostró: querer a otro ser humano no esta determinado, la imposibilidad infantil tan solo era una idea vaga. 

Ahora bien ¿que condiciones se imponen al paternar? Y aquí quizá se arma un texto demasiado largo. Porque pienso que para permitirme ese deseo deben cumplirse un montón de requisitos que hagan que yo me sienta cómodo con la idea. No creo, para nada, que necesite un hijo para sentirme acabado, completo. La paternidad es una acción por amor, no por oscuridad del alma, y es por ello que si voy a hacerlo, quiero por lo menos antes tener mis patitos en fila. Y aunque la parte económica o personal me importen (un bebe lleva dinero, y ademas tengo muchos proyectos personales que cumplir antes) debo poder limpiar mi alma de todas aquellas impurezas que el pasado me dejo, aprender a sanar ciertas cicatrices, para no repetir comportamientos compulsivos, para no dañar a ese otro bebe. Y es verdad, pienso que eso jamas va a llegar, al menos no como quiero. No creo que ningún ser material pueda lograr tal elevación del espiritual en la vida terrenal, pero al menos intento día a día deshacerme cada vez mas de aquellos fantasmas, de aquellas ideas obtusas que aprendí y que tome como propias: hoy la idea de paternar un poco se quiebra, se fragmenta, me deja libertad de reflexión, de poder poner sobre la mesa quizá tan solo el germen de un deseo. Que si en algún momento llega, sea solo o acompañado, simplemente busque alojarlo. Que no todo sera perfecto y jamas podre tener el control de todo. Que solo importe mi deseo de amar y cuidar, que errores tendré y que deberé ir aprendiendo día a día junto a ese bebe. 

Me siento un poco mas libre, un poco mas yo desnaturalizando una idea tan grande y fuerte como es la de paternar. De-construyendo algo mas de mi, y armando con esos trozos rotos un ser distinto. 



Comentarios

  1. Quizás el punto de partida que deberíamos empezar a pensar, y es un ejercicio que para nuestra generación 90's tenemos que desmenuzar más, sea si estamos tan condicionados a creer que la orientación sexual deba sepultar la idea de paternar, porque es un relato que se repite; en eco.
    Casi es una sentencia moldear el futuro.
    Tenemos que barajar y volver a repartir.
    Me encantó el post, sobre todo porque aparece un gato.

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