Ustedes ¿Creen que podemos hablar de todo, con todos y en cualquier momento? Y claro, si la respuesta es una, seguro diremos que no. Pero, de manera singular, ¿Que nos conduce a reflexionar? Y me preguntó si es que con todos podemos dejar libre nuestra mente y expresar cada cosa que nos acude a la conciencia. Si no existe un límite al decir quienes somos, al ponernos en palabras. 

La palabra es un acto, un decir que se vuelve carne en un otro oyente. Uno que no siempre se entiende, o al menos eso se que quiere decir no siempre llega como tal, en su esencia al otro. Porque cada uno habla su lengua, más allá de compartir significados comunes a todos (si digo vaca, a todo aquel que domine mí idioma y este inmerso en mí cultura, le vendrá a su representación conciencia algo parecido a lo que yo estoy pensando). Y ahí la palabra es acto, pues yo con el sonido que elegí conjurar, pude crear en un otro oyente una representacion, un pensamiento. Pero ¿Y si digo amor? ¿Si digo humildad? ¿Que es para cada uno el amor? Pues podemos debatir y construir cierta idea géneral del amor, pero ¿No es el amor algo muy particular para cada uno? El cómo hemos sido amados, el como amamos, y todas aquellas representaciones e ideas que también se unen al amor cuando intentamos pensarlo. La historia personal, cada cosa que hemos aprendido se acumulan en un amante, en ese instante, cuando decide amar. La palabra otra vez se vuelve acto. 

Entonces ¿Podemos expresar quienes somos a través de la palabra? ¿De nuestras acciones, que son lo mismo? ¿Podemos alcanzar en el otro esa idea de: yo te conozco? 

Ayer estaba hablando con alguien, y me di cuenta que exponer una idea que tenía del tema que tratábamos no solo iba a ser sumamente aburrida, sino increíblemente tediosa de explicar porque para mí, para mí formación, para mis adentros, mí historia de vida, el tema estaba empapado de una complejidad tan grande que describirlo en unas simples palabras iba a hacer que me sienta inconcluso. Iba a decir tan poco para esa persona que ninguna parte de mí interioridad sería develada. 

¿Serán acaso mís propios fantasmas los que escriben este texto intentando refugiarme en un permanecer callado, pues al develarme cómo pienso, puede que termine exponiendo parte de mí que temo mostrar? ¿O algún tipo de idea de esto puedo sacar de mí posición subjetiva y construir algo más teórico sobre la imposibilidad del decir?

Si acaso puedo llegar a pensar, solo una vez, con una persona, sentí que podía, sin restricciones explicar que pensaba, y fue creo hasta ahora la única persona que realmente sentí que le interesaba escucharme (y no, a esta no le abonaba por un dispositivo terapéutico) 

¿Será que el nosotros en algún momento se desdibuja y solo crea una fantasía de entendimiento, de la que poco somos conscientes cuando hablamos? Que el muro del lenguaje ahí está, y que tan solo nos queda aprender a vivir con el, sin más 

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