¿Por qué conocer a alguien es tan difícil?
Y me refiero a las dificultades que todos podemos pensar, y las que no. Las primeras: los chicos son medios bobos. Y si, te bajas una app de ligue, intentando conocer a alguien a alguien, y solo encuentras chicos que piensan que conocer es sinónimo de entrevista. Y a mí me podes parecer muy lindo, y todo. Pero me falta el plus (volveré a eso). Si tengo que remar en dulce de leche, que primero me paguen (y si, bagajes del oficio). No puedo sacarte la charla a la fuerza, porque me parece forzado, porque ando yo solo mostrando interes, sin un ida y vuelva a cambio. Y eso... Es poco excitante.
Después están las app de sexo fácil sin intercambio. Vamos a mostrarnos los penes sin saber ni tu nombre. Es ¿Poco erótico? Pues a mí lo es. Sigue siendo una reducción de la imagen, un sin nada con pene. Si, muy lindo, me gustan los miembros, pero ¿Y que?
Y ahí aparece el plus. Uno de goce. Necesito algo más. Algo ligado quizá a la fantasía. Algo en lo que he puesto la mayoría de mí libido y no quiero. Porque ahora me da "paja" conocer a alguien. Y ahí, ese plus se desvacene. Literalmente quiero ir a las fuentes, y volver a preguntarme si esto acaso no es mí inhibición. Oh querido Freud, en tu texto ¿Obtendré alguna respuesta?
Poque parece que vincularse está difícil. Al parecer busco el punto medio, entre misterio y abertura. Pero ¿Y yo que? ¿Que hay de mí en todo ese mal del que te quejas Dora?...
Pienso en ver a un chico y solo pienso en ¿Le gustare? Y que tonta pregunta, no les parece? Y ahí viene la reflexión. Porque ¿Acaso alguna vez me molestó verme con un chico y pensar que no me atraería? No. Pues la solución es fácil. No pasará más. Pero ¿Es la herida narcisista la que promueve tu inhibición? Puesto que verme con alguien nuevo también es exponerme, y es esa exposición a la que no soy capaz de afrontar. Y aunque tenga ganas de conocer chicos, ahí está, esa voz malvada que ruge en mis entrañas que expresa: no serás lo suficientemente bueno.
¿Recuerdan a L? Ahora estoy pensando en un molde para pensar esto. Me gustó, nos conocimos. Hice fuerza, pese a la disforia, y lo vi. Me gustó bastante, y vivimos unas semanas algo intensas... Muy para mis gustos. Nunca entendí que queria. Y si, me gustaba, me gusta. Pero siempre había un más ahí que se jugaba. Y ahí volvía la voz: no eres suficientemente bueno. Poque quizá no soporte su deseo algo histérico, algo desafiante de no poder colmar. Abríte más... Decime más... Conta más. Y ¿Mis tiempos? No me sirven. Quiero más... Seguro les seguiré escribiendo de el, supongo que volveré a verlo. El masoquismo aún no termino ahí.
Pero me deja pensando. ¿Hasta que punto yo optó esta modalidad de vincularme? En la que no logro... Oh bien, quizá ahí este el problema. Yo intentando llenar al otro. Yo pudiendo ser lo que el otro desea. Y no, eso siempre será inconcluso. Porque es de por si una fantasía serlo, sino más bien, no puedo vincularme en tanto no lo tenga asegurado....
Ouch, eso dolió. Dolió en mí Historia, dolió en mí narcisismo, dolió. Punto.
En tanto no pueda colocarme en ese lugar de falo me obligó a no ser nada. Inhibición.
Maldita excusa para rehusar del deseo no? Y vuelvo a ponerme bien psicoanálitico, y los aburro.... Ven, hasta en mí fantasía de que alguien me lee me pongo en falta. Porque este blog aunque público es mío. Y ¿A quien pudieras aburrir? Una fantasía al cuadrado. Una que abre las puertas a pensarme en toda la mierda que creo sin saberlo, una que me aleja de los otros. Que me impide querer de verdad.
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