Intensamente

 "....o quizá precisamente eso sea el amor, y las historias que yo viví no hayan sido otra cosa que atenuantes a mi desesperación" 

Pedro Salinas - Plástico Cruel

¿Existe el destino? Y acaso ¿existe un destino para el amor? ¿Para los amantes? 

Podría decir que no, que no hay eso que llamamos destino. El único destino de la vida es la muerte. La vida natural, biológica, animal. Eso que llamamos muerte nos atraviesa desde el momento en que somos carne. El resto, lo que hacemos con nuestra existencia es, sin lugar a dudas otro cantar. Arrojados a las calamidades de una vida que no deseamos tener, ante una falta de completud, de alivio que entrega el instinto, despojados del lugar determinado por la biología, eso somos. O en parte, una muy pequeña. Ahí esta la lengua, los otros, La necesidad de contacto con otros humanos, que no se cansan de hablarnos nos hace humanos. Perdemos el eterno presente, la entera calma y la satisfacción rápida de las necesidades biológicas, por ese plus que da ser hablados. 

La palabra nos crea y así nos destruye. Si busco algo parecido al destino, esta ahí: en la forma en la que fuimos hablados. En la manera tan personal e intransferible en que somos alojados en el deseo de Otro, y eso que elegimos, de forma activa ser. Ser y no ser, a la vez. Baño del lenguaje, que nos hace habitar en un mundo que, construido por otros, nos permite amar, y también nos destruye. Nos aniquila. 

¿Que soy en el deseo del otro? ¿Donde esta mi fantasma? Me queda mucho camino por recorrer de terapia para averiguarlo, y hoy solo me queda aprender de los errores, e intentar no volver a cometerlos. Aunque quiza ahi tambien radique un error, el pensar que haber aprendido alcanza, como si fuera tan solo transferir de un lugar al otro. Nos enamorados de alguien, erramos, lastimamos, salimos lastimados, nos curamos, volvemos a querer, e intentamos no volver a caer en las viejas trampas, para luego entender que esas trampas no eran otra cosa que intentar evitarlas.

Enrredados en la vorágine de la vida, somos lanzamos a conocer un nuevo candidato esperando que este si sea el indicado, y a modo de ilusión nefasta, creemos que ya no habrá mas errores. Solo importa tener la mente fija en la meta: intentar dar lo mejor de vos. 

Y equivoque el camino cuando me entregue de lleno, sin pensar, a querer a alguien sin antes conocerlo. Hoy me repito, otra vez que jamas conoceremos a nadie, que apenas podemos, después de años de reflexión, construir una ficción propia: solo eso. ¿El resto? No son mas que ilusiones. Aunque yo tome esta ilusión sin medidas, y la convertí en mía. Y lo di todo. TODO. O eso creo, o me hago creer, para atenuar el dolor de la perdida, del desarraigo. Me abrí sin miedo al amor, entregue mi tiempo, y deposite toda mi energía ahí, en ese ser, que se presentaba como el candidato ideal. Me hacia reír, disfrutaba tanto estar a su lado. Con sus caricias limitadas, su torpeza con las relaciones, sus inhibiciones, sus tantos miedos. Me entregue. Sin juzgar, sin pensar. Y cometí el error de hacerme cargo de sus líos, de sus mambos. Los hice míos, y me propuse acompañarlo pensando que la presencia del amor podría, de alguna manera, conmover algo de ese eterno malestar y convertirlo en paz. 

Me equivoque. Fuerte. Ni pude lograr que me quiera, y termine volviéndome loco al hacerme propio algo que no era mio. Recapitulando, sigo sin entender porque no supe ver las señales, porque no me detuve un tiempo para pensar, para reflexionar, analizar y medir consecuencias. Porque ahora tengo que andar con el corazón roto. 

Yo me entregue a sentir, quizá ese se convierte en el único residuo positivo que intento encontrar, ver al final del túnel. No me sale de otra manera que no sea intensamente. Y ahí encuentro el error, y también la idea que me deja un poco mas tranquilo: vos lo diste todo. Una pelea tonta, la mayor crueldad que escuche de alguien hacia mi persona, y la idea sucia de ¿acaso yo no te acompañe como para que aun te queden ganas de seguir a mi lado?...

Duele. Este atenuante a mi desesperación no salio como esperaba. Me rompe el corazón, y sigo creyendo que el me gusta. Me tranquiliza la idea de que no fui solo yo el problema, el nosotros no destruyo todo. Solo que hay personas que tienen tanto en su cabeza que no pueden amar, eso es todo. Me pase por las bolas ese destino, el camino juntos fantaseado, la idea absurda de un felices por siempre. Y duele, si que duele


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