Sobre el ser
Hace algunas semanas le expliqué a Román que siempre odie el análisis sintáctico. Ahí, en la escuela. Pero primero aclaremos quien es Román y porque se lo conté. Pues el es con quien yo trabajo. Y tenemos una relación tan pero tan especial que todo se vuelve amigo. Mágico porque yo me descubro quien soy cuando estoy con el. Y porque creo, puedo ser una figura linda, que recordara y querrá parecerse. En su ideario, en su fantasía. Un adulto que parecerse.
Y estudiamos juntos análisis sintáctico. Y como es clave en mi, quise ser transparente. Entonces le confese que a mí el tema, en mi época de estudiante, nunca entendí. Me preguntó porqué, a lo que no supe que responder. Quizá porque nunca lo entendí, quizá por falta de atención, por negación. No lo sé. La lengua no era mi fuerte. Aún así fue la literatura lo que me salvó. Y se lo dije...
Román es tan lindo que al otro día me confeso que había leído por mis dichos. Aquél niño, con diagnóstico de problemas en el palabrerío humano, que odia leer, había leído... Por mi. Porque a mí me gustaba. Eso fue mucho...
En fin
Ojalá pueda dejar una huella allí. Alguien que siempre lo dejo ser. Que lo escucho, lo acompaño y lo quiso tanto tanto...
Pero Román me hizo pensar, sobre las palabras. Sobre los gustos. Sobre las acciones. Y quizá parezca a simple vista, una nube de miles de cosas que no tienen conección. Porque quizá lo sea. Aunque intento que no
La palabra, aquello que tanto nege en el colegio será y es mi arma de trabajo. Porque si, elegí dedicarme a ella. Porque la forma en la que hablamos determina quienes somos. Construimos cultura cuando hablamos. Decimos quienes somos al momento de elegir las palabras que queremos decir. Y quiza con tropiezos, locuras y desaciertos, no hacemos más que haces sintacsis de nuestra vida...
Porque la letra nos construye realidad, nos construye pasado, presente y futuro. Nos hace quienes somos. Por ejemplo, ve al chino, y descubre que no hay letras para el sonido, sino símbolos para el signo y entenderas a que me refiero. La forma en la que fuimos hablados, ahí dejo una huella
Y suena sumamente difícil de entender para la mayoría pues entiendo que mi ritmo es otro. Pero aquí la magia se proyecta, pues la verdad es que aquello que fuiste para los otros es lo que sos. Lo que eliges ser (quizá inconscientemente) o lo que te impusieron. Lo que la vida te impuso
Lo que las circunstancias de la existencia te hicieron ser. Nada más. Y. Nada menos. Uno un poco elige, otro poco es. Un batido.
Leer es fundamental. Y ser es grandioso.
¿Existe acaso otra forma de existir?
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