En jacke. No es el fin. Puedo hablar. Escribir. Estoy vivo. Perdi algo que mucho apreciaba, y aún así rechazaba. Sentir que la vida te diseño para no ser. Para callar. Para eliminar cada rastro de vos. Que solo alcanzo con fingir. Fingir ser otro. Siempre. Así se pasó mi vida.
Porque crecí en un mundo que no me dejaba ser. No me debaja expresarme. Entonces aprendes a callar. Y te la pasas así, hasta que sos grande y ya no alcanza.
Te vuelve loco ser así. La pasas muy mal. Y no están ahí los medios para resolverlo. Porque sabes dónde, pero igual el crecer viene con otras responsabilidades. Ya no podés escarbar en vos, junto a un profesional, porque no te da la plata. Pero hay ciertas cositas que no te dejan escapar
Escapar al vacío del alma. Eso me propuse. Hoy. Cuando perdí. Creí que llenarme de actividades era lo correcto. Pero no alcanzó. Y llame a las dos personas que más sentía cerca. Y ahí estuvieron. Para escucharme y aconsejarme. Para contenerme.
Que difícil es perder. Que más difícil se torna cuando lo que perdiste te duele porque lo perdiste pero también porque lo querías perder. Porque nada va a llenar el vacío. Nada.
Y si, estoy vacío. Vacío de sentído que trató de llenar con basura. Porque no se de dónde sacar las ganas de levantarme, aunque sea solo despertar y entender que los que te rodean son los que le dan sentido a tu existencia.
Vacío. Cruel vacío. Que te impulsa a cometer los mas grandes errores. A darle de comer a esa vocesita que te dice siempre: no sos lo suficiente bueno
Todos crecemos y esperamos que alguien nos diga que está orgulloso de nosotros. A veces eso no llega rápido. Entonces te acostumbras a vivir sin eso. Pasas años de tu vida concenciendote que no lo mereces. Nadie te lo dice. Vos sos el bicho raro. Y te armas de un montón pero muchas muchas herramientas para lidiar con eso. Siempre solo. Porque no te queda otra. Siempre fingiendo.
Te aislas. Y cuando alguien te dice que te quiere no le crees...
Ahí duele. Porque ya le tenés que demostrar al otro que no te quiere. Claro... Cómo esos tantos tangos tantos años concenciendote de eso. Entonces la cagas.
Duele el círculo vicioso del deseo humano. Mi fantasma se asoma y me angustia.
Solo pido otra forma de relacionarme. Y no la encuentro. Hoy, aunque sea. No la encuentro
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