El miedo al amor

 Las perdidas te hacen pensar. Aunque no lo quieras. Porque el mar de interrogantes puede ser agobiante. El insesante murmullo de tus voces internas, que destruyen posibilidad de salida. Se convierten en ansiedad. En muros. El laberinto del neurótico obsesivo, ahí, delante de tus ojos. Otra vez. 

Porque perder duele. Aunque hoy el dolor sea solo enojo. Conmigo. Lo excuso que está afuera, pero no. Es conmigo. Siempre es conmigo. Soy ese eterno masoquista. Un loco que se la pasa buscando formas de hacerse daño. Y para eso elije perder. 

Desde que nací la perdida estuvo ahí. Perdida y yo seamos una misma cosa. Un todo. Un suplicio. Un castigo autoimpuesto. Resonar con la falta. Ahí estaba yo. Aún pienso como salir.

Porque no quiero este camino. Me duele. Me lastima. Entendí que perdí la capacidad de amar. Que amar se volvió miedo. El miedo al amor 

El amor es tema siempre central de mis escritos, pues es mi imposibilidad más grande. Y hoy pensé algo nuevo. Que no puedo amar porque no me amo.

Ya mi segunda madre lo dijo, ¿Cómo vas a amar si primero no te amas a vos mismo? ¿Puedo escuchar el amen? Bueno. Tantos años escuchándolo. Ahí estaba la señal. No sé amarme. No tengo ni idea como se hace. Hasta crítico la idea del auto amor. Mucho. La detesto. ¿Por qué será?

Y ahí viene una doble vertiente. ¿Se puede amar a uno mismo? No creo. No es amor. Es otra cosa, parecida si quieren. Pero amor no es. Porque el amor siempre implica a otro. El amor es siempre con otro. Y eso defendía. Hasta el momento que entendí que también en nosotros habitan muchos otros. ¿Es quizá eso que hablan de auto amor el amor a esos otros? Esos que nos habitan. Palabras que no son nuestras. Somos palabras de otros. Y ahí es donde, para amarse, deberíamos poder habitar en eso que nos dijeron que éramos. 

Y si, esa perdida más antigua que yo, ahí donde ubique la perdida, ahí estan los lugares de mis otros que hablan por mi. Y esa es una. Solo una de mis tantos otros que hablan por mi. Amarse a uno mismo ¿Implica entonces reconciliarse con esos otros que nos habitan? Que se yo. No lo sé. Amigarse con tu historia. Cómo si fuera fácil. ¿Acaso hay cosas faciles para los seres hablantes?

No me amo. Ni estima podría decir que me tengo. Cada día busco arruinarme más. El insesante murmullo, solo me lleva a eso. A un caos autodestructivo. Aunque ahora, pensar en los caminos también ayuda. Da un poco de luz y esperanza. 

Siempre termine siento el pelotudo. El ignorado. El que debía pasar desapercibido para sobrevivir. El que "ser" estaba mal. La piedra en el zapato. El incomprendido. El que tenía el peor cuerpo, la peor cara. El que no iba a ser agradable estar. 

Y nada de eso te ayuda a amarte. Nada. 

Amar es dar lo que no se tiene a quien no es. Que gran frase. Siempre resonará en mis oídos. Porque amar esta ligado a la falta del otro. La falta en uno. Una falta que no tolero, y que me hace alejarme de aquellos que quiero, que valoro. Que encuentro lindos.

Una falta tan grande que ennegrece mi ser. No soy capaz de amar. Porque si me das un poco de amor, ya no me siento correspondido. No me creo suficiente para amar. Y ¿Por qué? Porque no me amo. Le tengo miedo al amor. 

La locura se apodera. Me enlentece. Me hace entrar en bucles sin sentido de preguntas sin respuesta. ¿Qué hacer? No se. 

Hoy pienso que la unica respuesta es la terapia. Yo sé que debo enfrentarme a eso antes de seguir. Ya no puedo con mi genio. Aunque es difícil. La salud mental es para unos pocos. La volvimos elitista. Quizá lo entiendo porque sigue ahí la idea social de que eso no es salud. Entonces el que quiera, que la pague. Porque no es salud.mientras tanto los números digan lo contrario. Eso no importa. Podemos enloquecer. Históricamente los echamos a un costado y seguimos. Ahora eso no importa. 

Solo se que necesito un otro. Porque quizá no sea hoy la respuesta. Bancarse las preguntas nomás. Ya no accionar por dónde los caminos me dicen que debo autoboicotiarme. Difícil. 

Pero tengo esperanza. Tengo fé. El otro día pensaba quien hubiera sido si toda esta mierda no me habría tocado. Si mi vida habría estado más resuelta. Y la respuesta fue escritor. Escritor o director de cine. Pero ahí entendí que esas eran dos formas de convertir mi mierda en arte. Y para eso, para ese proceso, primero debia de tener mierda. Hoy me vuelve loco. Quizá mañana no. 

Y eso me da esperanza. Cuanto más locos estemos, mejor seremos. La vida no es ser feliz, sino buscar la felicidad. Y esa búsqueda viene con su lado malo. Porque sino no sería felicidad. Me recuerda al cuento de los inmortales de Borges. ¿Para que hacer si viviré para siempre? Bueno. Igual. ¿Para que buscar la felicidad si ya lo somos? 

Escapar de esta mierda. Pero entendíendo que estamos lleno de ella. Solo que hoy necesito dejar de chapotear en ella. Eso. Dejar de chapotear 

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