Traslado al objeto amoroso al lugar de la falta. Y ahí empiezo a exigir pruebas de amor. Si el me ama hará lo que sea por estar conmigo. Pero realmente ¿Eso es el amor? El amor incondicional no es amor. Es obsesión. Es quizá amor paterno. Pero no es el amor que busco. El amor siempre debe estar atravesado por la falta. Pero yo, al exigir pruebas lo obturaba. Obturaba la falta. La falta en mi, en el otro. 

Mi forma de amar es confusa. Lo se. Y no significa que no lo haga, solo que lo hago mal. Y ahora lo entendí. Fue difícil. Otra ruptura del corazón para comprenderlo. 

Para entender que no quiero esto para mí. Que no soy eso. Porque no me gusta. Solo gozo con ellos. Gozo con que los chabones que amo se quieran ir. Gozo con que quien amo me deje solo. Pero no es lo que quiero para mí.

Quiero un amor atravesado por la falta. Y soportarla. Y quizá si, nunca encontré al indicado. Yo hacía sentir la falta y ahí se iban. Y les doy crédito, ¿Por qué bancarme en esta? 

Quizá la falta que buscaba era la mía. Y la encontré. Es difícil. Muy difícil. Vivir así. Me estoy volviendo loco prácticamente. Pero lo superaré. Soy fuerte y lo haré. Por ahora confío en mi. 

En tener las fiestas para aguantar. Es solo momentaneo. Lo es. El tiempo cura heridas. Pero esto que descubrí... Esto es que descubrí es un montón. Determina mi forma de amar. Una que no quiero para mí. Una que se debe acabar

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