¿En qué lugar me siento más cómodo? Y parece que soy team monogamia. Y hasta a mi me suena contradicción. Porque siempre apoye el amor libre. Pero quizá, pensándolo mejor, eligiendo, soy más de la monogamia. Y hoy quiero reflexionar sobre mis errores con la monogamia y en los modos de vincularse en la actualidad. 

¿Donde fui más feliz? En una pareja monogamica. Porque allí encontraba lo que me gustaba. Lo que a mí me gustaba. Eso no te implica. Puede que quien este leyendo no se sienta tocado y está bien. Lo que funciona para algunos, no funciona para todos. Pero ser feliz tiene sus consecuencias, más cuando sos tan neurótico como quien escribe. Tan neurótico que tardo mucho en entenderlo. Que tuvo que pasar por dos rompimientos amorosos para entenderlo. Dos. El otro día pensaba, porque tuve una cita con un chico sumamente místico, que me contó (yo no creo en estás cosas, aclaro) que hizo registros acallicos o algo así, y que la otra persona le dijo que había tenido dos relaciones muy parecidas porque con la primera no había entendido su error. Y ahí, en silencio, pensé en mi. Porque algo se movió. Y entendí que cuando algo de lo propio se mueve con la historia ajena, es porque algo de eso te toca. Y claro, entendí que cometí el mismo error dos veces. Perdi a dos personas que me importaron mucho por el mismo error. Dos veces. Cuando a mí, lo que me gustaba nunca fue eso. 

Y si, ya en otros post hablé del gran trauma materno. Y en cómo eso afectó mi vida. Que aprender de una madre que solo quiere poner al otro en menores condiciones, genero en mi una falta en el otro. En mis relaciones por sobre todo. Amar para mí se conviertio en barrar. Entonces si te quería no te iba a querer del todo. Aunque en mis adentros sepas que esa persona te hacía bien. No importaba eso. Solo me importaba encontrarle la imperfección y escarbar ahí. Y como sabrán, se escarbar muy bien en las imperfecciones (bagajes del oficio)

Aprendí que el amor era falta. Pero falta de a dos. Una cosa hoy se va, otra queda. Porque sigue siendo dos. Me gusta eso. Quiero conservar eso. Me siento cómodo con eso. Y si, quizá puedo criticar la pareja de a dos, desde la teoría. Pero aún así me gusta. La elijo. 

Me gusta construir un vínculo. Y que ese vínculo sea privado. Me gusta. Me gusta poder compartir mis miedos, mis victorias con una sola persona. Me gusta cojer con una sola persona. Y nada más. Puedo desear por afuera, pero siempre elegirte. Me gusta. Creci, gracias a los mandatos maternos, pensando que una sola persona no te podría completar en el plano sexual. Y no fue así, mi último vínculo sentimental lo demuestra. Siempre quería más. Soy alguien muy sexual, pero ¿Tolero que el otro no quiera? Si. Entonces ¿Cuál era el problema? Siempre habrá días malos. Siempre habrá momentos malos. ¿Que tiene de malo? ¿Será siempre perfecto el sexo? No. Y ¿Que tiene de malo? Cualquier excusa me servía para barrar. Y eso, claramente estaba mal. No iba con quién deseo. Con quién quiero ser. Es ignorar la humanidad misma. A veces tenemos días malos, a veces buenos ¿Que tiene de malo eso? Acaso ¿No es eso humano? 

Ahora va el tema vincularse. Dios, que peores citas vengo teniendo... Una peor que la otra. Me llevo a la cama a idiotas que con más de 30 años (o casi) no saben lo que quieren. La última vez me aburrí tanto que tuve que soportar su historia de vida, cuál monólogo, tanto que lo tuve que ayudar con sus problemas... En fin. Fueron malas. Horribles. Por suerte supe entender que ahí no quería estar y me retire. Muy lindo todo, un beso y adiós. Una reverencia. Mi marca, desde ahora registrado. Adiós. Pero ¿Eso es vincularse?

Abrí una app de citas. Porque lamentable, cómo chico gay solo eso tengo para vincularme. Les conté que, intenté decirles a dos chicos que me gustaban mis sentimientos y sufrí violencia? Bueno, al parecer eran heterosexuales. Así en la calle, en el barrio. Me gustaban hace mucho, me acerque y les dije que me gustaban y bum. Uno me golpeó y otro me intento tirar con un objeto contundente. Dije: nuca más encaro a alguien. Parece que la heterosexualidad es frágil. Con un no alcanzaba. Pero se ve que, aún en tiempos de libertad, no se puede preguntar a un hombres  si le gustas o no. Al menos a mi me dió miedo ¿Quiero que mi única forma de vincularme con chicos sean las aplicaciones de citas? La verdad que no. Pero tengo miedo de que mi vida vaya a correr riesgo si no lo hago (el golpe no solo fue con agresión física, fue con amenazas de muerte)

En fin. No quiero entrister a nadie. Se que ser parte de la comunidad siempre será difícil. Al menos siempre y cuando la educación no se vuelva inclusiva. Y la escuela y la educación inclusiva parecen no encajar. Lo dice quien trabaja como educador inclusivo. Los dispositivos estáticos, la comomidad de los docentes (y si sueldo de mierda) a respetar las normas nunca volverán a la escuela una institución que pueda alojar la diferencia (pese a que en educacional me hicieron tener la esperanza de que si) 

Los vínculos que ahora funcionan son los pasajeros. Los que quedan en una sola vez. Y lo premian. Lo festejan. Porque este modelo de sociedad no premia el compromiso emocional, lo aleja. Una persona infeliz consume más. Una persona infeliz se vuelve más infeliz. Viendo cómo todos mostramos solo aquello que quedemos mostrar y que,  claramente es solo nuestra mejor versión. Mostrándole mi mierda siento que hago política. Porque mostrar mierda está mal visto. Mostrar quien soy en redes está mal. Solo hay que mostrar tus éxitos. Y si, tengo muchos. Tengo un trabajo que por fin me gusta. Por ejemplo. Tengo personas con las que me rodeo que me agradan. Que me suman. Pero también tengo mierda. Mierda guardada que si no sale, cómo en este post se puede dentro mío. 

Y si, la flashee. Porque acá hubo mucha reflexión. Que quizá no entiendas, o quizá si. No lo sé. Quizá te aburriste y te fuiste. Si es estás acá podés entender que los seres humanos somos contradicción. Somos y no somos a la vez. Y está bien. 

Que a veces algo puede encajar. Y otras veces no. Pero que siempre entenderemos hacia que mundo apuntamos. En mi caso, un mundo más inclusivo. ¿El tuyo?

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